viernes, 12 de junio de 2009

Hombres Necios Que Acusáis de Sor Juana Ines de la Cruz

Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si la incitáis al mal?

Cambatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco
el niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Thais,
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo,
y siente que no esté claro?

Con el favor y desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Siempre tan necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por crüel
y a otra por fácil culpáis.

¿Pues como ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata, ofende,
y la que es fácil, enfada?

Mas, entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos en hora buena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga,
o el que paga por pecar?

Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.

jueves, 11 de junio de 2009

SALA DE PSICOPATOLOGÍA (A.Pizarnik)

Después de años en Europa
Quiero decir París, Saint-Tropez, Cap
St. Pierre, Provence, Florencia, Siena,
Roma, Capri, Ischia, San Sebastián,
Santillana del Mar, Marbella,
Segovia, Avila, Santiago,
y tanto
y tanto
por no hablar de New York y del West Village con rastros de muchachas estranguladas
-quiero que me estrangule un negro- dijo
-lo que querés es que te viole- dije (¡oh Sigmund! con
vos se acabaron los hombres del mercado matrimonial que frecuenté
en las mejores playas de Europa)
y como soy tan inteligente que ya no sirvo para nada,
y como he soñado tanto que ya no soy de este mundo,
aquí estoy, entre las inocentes almas de la sala 18,
persuadiéndome día a día
de que la sala, las almas puras y yo tenemos sentido, tenemos destino,
-Una señora originaria del más oscuro barrio de un pueblo que no
figura en el mapa dice:
-El dotor me dijo que tengo problemas. Yo no sé. Yo tengo algo
aquí (se toca las tetas) y unas ganas de llorar que mama mía.
Nietzsche: ‘Esta noche tendré una madre o dejaré de ser’.
Strindberg; ‘El sol, madre, el sol’.
P. Eluard: ‘Hay que pegar a la madre mientras es joven’.
Sí, señora, la madre es un animal carnívoro que ama la vegetación
lujuriosa. A la hora que la parió abre las piernas, ignorante del sentido
de su posición destinada a dar a luz, a tierra, a fuego, a aire,
pero luego una quiere volver a entrar en esa maldita concha,
después de haber intentado nacerse sola sacando mi cabeza por mi
útero
(y como no pude, busco morir y entrar en la pestilente guarida de
la oculta ocultadora cuya función es ocultar)
hablo de la concha y hablo de la muerte,
todo es concha, yo he lamido conchas en varios países y sólo sentí
orgullo por mi virtuosismo -la mahtma gandhi del lengüeteo, la Ein-
stein de la mineta, la Reich del lengüetazo, la Reik del abrirse camino
entre pelos como rabinos desaseados -¡oh el goce de la roña!
Ustedes, los mediquitos de la 18 son tiernos y hasta besan al lepro
so, pero
¿se casarían con el leproso?
Un instante de inmersión en lo bajo y en lo oscuro,
sí, de eso son capaces,
pero luego viene la vocecita que acompaña a los jovencitos como
ustedes:
-¿Podrías hacer un chiste con todo esto, no?
Y
sí,
aquí en el Pirovano
hay almas que NO SABEN
por qué recibieron la visita de las desgracias.
Pretenden explicaciones lógicas los pobres pobrecitos, quieren que
la sala -verdadera pocilga- esté muy limpia, porque la roña les da te-
rror, y el desorden, y la soledad de los días vacíos habitados por anti-
guos fantasmas emigrantes de las marivillosas e ilícitas pasiones de la
infancia.
Oh, he besado tantas pijas para encontrarme de repente en un sala
llena de carne de prisión donde las mujeres vienen y van hablando de
la mejoría.
Pero
¿qué cosa curar?
Y ¿por dónde empezar a curar?
Es verdad que la psicoterapia en su forma exclusivamente verbal es
casi tan bella como el suicidio.
Se habla.
Se amuebla el escenario vacío del silencio.
O, si hay silencio, éste se vuelve mensaje.
-¿Por qué está callada? ¿En qué piensa?
No pienso, al menos no ejecuto lo que llaman pensar. Asisto al ina-
gotable fluir del murmullo. A veces -casi siempre- estoy húmeda. Soy
una perra, a pesar de Hegel. Quisiera un tipo con una pija así y coger-
me a mí y dármela hasta que acabe viendo curanderos (que sin duda
me la chuparán) a fin de que me exorcicen y me procuren una buena
frigidez.
Húmeda.
Concha de corazón de criatura humana,
corazón que es un pequeño bebé inconsolable,
‘Como un niño de pecho he acallado mi alma’ (Salmo).
Ignoro qué hago en la sala 18 salvo honorarla con mi presencia
prestigiosa (si me quisieran un poquito me ayudarían a anularla)
oh no es que quiera coquetear con la muerte
yo quiero solamente poner fin a esta agonía que se vuelve ridícula a
fuerza de prolongarse,
(Ridículamente se ha adornado para este mundo -dice una voz
apiadada de mí)
Y
Que te encuentres con vos misma -dijo.
Y yo le dije:
para reunirme con el ‘migo’ de ‘conmigo’ y ser una sola y misma enti
dad con él tengo que matar al ‘migo’ para que así se muera el ‘con’ y, de
este modo, anulados los contrarios, la dialéctica supliciante finalizada en
la fusión de los contrarios.
El suicidio determina
un cuchillo sin hoja
al que le falta el mango.
Entonces:
adiós sujeto y objeto,
todo se unifica como en otros tiempos, en el jardín de los cuentos
para niños lleno de arroyuelos de frescas aguas prenatales,
ese jardín es el ‘centro’ del mundo, es el lugar de la cita, es el espacio
vuelto tiempo y el tiempo vuelto lugar, es el alto momento de la fusión
y del encuentro
fuera del espacio profano en donde el Bien es sinónimo de evolu-
ción de sociedades de consumo,
y lejos de enmierdantes simulacros de medir el tiempo median-
te relojes, calendarios, y demás objetos hostiles,
lejos de las ciudades en las que se compra y se vende (oh, en ese jar-
dín para la niña que fui, la pálida alucinada en los suburbios malsanos
por los que erraba del brazo de las sombras: niña, mi querida niña que
no has tenido madre (ni padre, es obvio)
De modo que arrastré mi culo hasta la sala 18,
en la que finjo creer que mi enfermedad de lejanía, de separación
de absoluta NO-ALIANZA con Ellos
-Ellos son todos y yo soy yo-
finjo, pues, que logro mejorar, finjo creer a estos muchachos de
buena voluntad (¡oh, los buenos sentimientos!) me podrán ayudar,
pero a veces -a menudo- los recontraputeo desde mis sombras in-
teriores que estos mediquillos jamás sabrán conocer (la profundidad,
cuanto más profunda, más indecible) y los puteo porque evoco a mi
amado viejo, el Dr. Pichon R., tan hijo de puta como nunca lo será nin-
guno de los mediquitos (tan buenos, hélas!) de esta sala,
pero mi viejo se me muere y éstos hablan y, lo peor, éstos tienen
cuerpos nuevos, sanos (maldita palabra) en tanto mi viejo agoniza en la
miseria por no haber sabido ser una mierda práctico, por haber afron-
tado el terrible misterio que es la destrucción de un alma, por haber
hurgado en lo oculto como un pirata -no poco funesto pues las mone-
das de oro del inconsciente llevaban carne de ahorcado, y en un recin-
to lleno de espejos rotos y sal volcada-
viejo remaldito, especie de aborto pestífero de fantasmas sifilíticos,
cómo te adoro en tu tortuosidad solamente parecida a la mía,
y cabe decir que siempre desconfié de tu genio (no sos genial; sos
un saqueador y un plagiario) a la vez que te confié,
oh, es a vos que mi tesoro fue confiado,
te quiero tanto que mataría a todos estos médicos adolescentes, para
darte a beber de su sangre y que vos vivas un minuto, un siglo más,
(vos, yo, a quienes la vida no nos merece)


Sala 18
cuando pienso en laborterapia me arrancaría los ojos en una casa en
ruinas y me los comería pensando en mis años de escritura continua,
15 o 20 horas escribiendo sin cesar, aguzada por el demonio de las
analogías, tratando de configurar mi atroz materia verbal errante,
porque -oh viejo hermoso Sigmund Freud- la ciencia psicoanalíti-
ca se olvidó la llave en algún lado:
abrir se abre
pero ¿cómo cerrar la herida?


El alma sufre sin tregua, sin piedad, y los malos médicos no resta-
ñan la herida que supura.
El hombre está herido por una desgarradura que tal vez, o segura-
mente, le ha causado la vida que nos dan.
‘Cambiar la vida’ (Marx)
‘Cambiar el hombre’ (Rimbaud)
Freud:
‘La pequeña A. está embellecida por la desobediencia’, (Cartas...)


Freud: poeta trágico. Demasiado enamorado de la poesía clásica.
Sin duda, muchas claves las extrajo de ‘los filósofos de la naturaleza’,
de ‘los románticos alemanes’ y, sobre todo, de mi amadísimo Lich-
tenberg, el genial físico y matemático que escribía en su Diario cosas
como:
‘El le había puesto nombres a sus dos pantuflas’
Algo solo estaba, ¿no?
(¡Oh, Lichtenberg, pequeño jorobado, yo te hubiera amado!)
Y a Kierkegaard
Ya Dostoyevski
Y sobre todo a Kafka
a quien le pasó lo que a mí, si bien él era púdico y casto - ‘¿Qué
hice del don del sexo?’- y yo soy una pajera como no existe otra;
que le pasó (a Kafka) lo que a mí:
se separó
fue demasiado lejos en la soledad
y supo -tuvo que saber-
que de allí no se vuelve


se alejó -me alejé-
no por desprecio (claro es que nuestro orgullo es infernal)
sino porque una es extranjera
una es de otra parte,
ellos se casan,
procrean,
veranean,
tienen horarios,
no se asustan por la tenebrosa
ambigüedad del lenguaje
(No es lo mismo decir ‘Buenas noches’ que decir ‘Buenas noches’)


El lenguaje
-yo no puedo más,
alma mía, pequeña inexistente,
decidíte;
te las picás o te quedás,
pero no me toques así,
con pavura, con confusión,
o te vas o te las picás,
yo, por mi parte, no puedo más.

lunes, 8 de junio de 2009

DE VEZ EN CUANDO LA VIDA NOS BESA EN LA BOCA

Max al volante, lidia prestando el auto y yo, hacia Mardel. Frío, risas, mensajes de texto, recorrida en conversaciones inaudibles por momentos, la incomodidad de tomar mate con el agua de ruta que quema la yerba y los mensajes de texto esperados, inesperados (la crueldad del silencio de una mujer que sabe que está sepultando una oportunidad y sembrando una alternativa)
La noche con amigos,NTVG sonando divinamente.
La celebración se tornó sorpresiva expresividad.
La madrugada otoñal frente al mar es helada.
El día generoso trajo una claridad vital. Mas decisiones, charlas de mate caliente rico y nuevos amigos.
Partimos hacia Tandil, otra fiesta de voces y cuerpos saltando hasta quedar extenuados, un recital impecable. Un Hostel con estufa (de verdad) vino, felicitaciones, lugares que se inauguran y tienen otro nombre, conversaciones donde uno pasa la vida entera en 4 horas. Un lujo.Dormir un rato está bien antes de viajar hacia baires.
En mi casa esperaba una pila de ropa sucia, un desorden importante dos perras y llamados nunca recibidos (mis hijas con el padre).
El hogar (donde viven 18 chicos/as y yo vamos adoptándonos con el corazón), llego cansada pero feliz, hay un partido en una tele donde las imágenes son casi silogismos borrosos, noto tensión y enojo, reclaman que no fui el viernes, recuerdo que les había avisado (la tensión cede).
Él no puede esperar
salta un abismo de ausencias
pelea por una justicia propia
se han apropiado del sentido de justicia
tiene miedo, lo se
tiene enojo, también
salta para ser visto, ser oído
se le da a elegir de que lado estar
saltar, esta vez, será no volver jamás
las palabras se aclaran, se buscan,
pelean en forma circular
salgo sin saber
de que lado del risco quedará
agua brava
casi, sin querer
se hizo mansa después
(lo supe al regresar)
Cruzar la puerta del Hogar, hacia la salida, es entrar a una dimensión que no siempre quiero recorrer, esta vez me estaban esperando.
Bar, café, fernet, diálogos , poesías dialogadas, cercanías extrañas. No se sabe nunca nada. Los perfumes se confunden y confinan.
¿Cuantas vidas se viven por segundo?
De nuevo mi casa, mi amigo esperando, mis perras, el Hogar (cruzar la puerta para estar dentro es vivir en la profundidad de mi alma).
Ojos dulces, amargos, indiferentes, burlones
abrazos y dibujos
enojos, silencios,
abrazos y esperanzas
ser observados clínicamente
a nosotros
a mí
a ellos
la captura nos asfixia.
Brandsen en duda. Se confirma el viaje.Las primas buscan la forma de llegar, una al corazón y otra al lugar de destino. Una forma de llegar es posible, la otra es una imposibilidad si se busca y lo inevitable si sucede.
La llegada, el reencuentro y caras nuevas.Respetuosamente, afectuosamente, simpáticamente,cruelmente, fugazmente,solidamente,hipocritamente,especulativamente,sinceramente,autenticamente... laberintos de incógnitas que no se despejan. Solo se abre el pecho y el alma, sólo. La familia es una inmensidad ficcionada, se ilusiona el amor de la confraternidad, se vibra y se siente también. Cuerpos apostados, apuesta a los cuerpos, apuestas perdidas, apuestas suicidas, apuestos algunos. El azar no se corresponde con la dicha a veces, la dicha no se corresponde con el azar necesariamente.
Invento una pintura de seres que amo, los contemplo, los admiro.
La fiesta pone en movimiento los cuerpos.
Un poco está bien.Un poco con mucho. Muchos pocos son todo. Todo lo que tengo siempre es poco y lo que siento siempre es mucho.
Generosos saludos de despedidas y abrazos que agradecen.
El regreso trae charlas, chistes, café y buscar salidas, buscar una forma de regresar a casa. Buscar la forma de regresar a una misma cuando se paraliza el corazón, cuando la expectativa hace trizas la posibilidad de respirar un presente pleno.
En mi casa me esperan mi amigo y mis perras (mis hijas están con el padre porque se enfermaron y no irán el lunes a la escuela). El poeta comparte una sensibilidad que abriga (los mails y los mensajes de texto ofrecen caricias).Las primas continuaron el regreso.
En casa comparto queso, vino y un té de hierbas, Kill Bill 2 y las fotos del tano transmitiendo bellezas exóticas (imágenes que hablan y cuentan mas historias). Extraño a Sofia y a Lucía, ya es tiempo de que sus ruiditos estén en casa dando vuelta todo.
En algún momento descanso.
En algún momento sueño. Y creo que hoy, por la mañana, ya no sé qué sinuosidad onírica será historia.
Ojalá que los recuerdos no hagan trampa.

martes, 2 de junio de 2009

DESDE MALDITA GINEBRA AL MEDIO DE MI PECHO.

SED DE TODO
SED DE ESTE MINUTO
BOTELLAS A TUS PIES
PALABRAS A TUS OJOS
MAGIA QUE FLUYE
SE ARRASTRA POR EL SUELO SUCIO DE AMAR
Y SE INSTALA EN EL AMBIENTE
SIN FILTROS...
CON ELEGANCIA SALVAJE
CON GUIÑOS DE UNA NOCHE
COMPAÑERA EN ESO
DE BRINDAR CON LA LOCURA
"ESTAR" AHI, EN EL INSTANTE PRECISO
"ESTAR" Y RECONOCERTE
ENTRE LOS FANTASMAS
BRAVURA-TERNURA
NENA-MUJER
MADRE-RISA QUE ES POEMA
TALLADO AHI MISMO
EN LA SED DEL MOMENTO...
Y YO, ENTRE SENSACIONES EXTRAÑAS
CONTEMPLANDO, SIN PALABRAS
BELLEZA NATURAL
ENTRE CURDAS Y FANTASMAS
HUMO DULCE, JETAS RANCIAS
DEL AMOR ENLOQUECIDO...
TUS LETRAS EN MI AMANECER
CAFE SOLITARIO LLENO DE AUSENCIAS
TUS LETRAS AHORA QUE EL FRIO
ME CONQUISTA Y CAIGO RENDIDO
TUS LETRAS...SONRISA ANTES
DE ADORMECERME ENTRE POEMAS.

ERKER

miércoles, 1 de abril de 2009

VAMOS NENA!!!

Miércoles, 1 de Abril de 2009

TEATRO › EL ELENCO DE SOLO BRUMAS, UNA OBRA QUE IMPACTA

“Es una forma de conectarse poéticamente con la realidad”
El autor, el director y los protagonistas hablan de la pieza que se reestrena este viernes, cuyo primer disparador fue la noticia de las muertes de niños en Tucumán y la estratagema utilizada para ocultarlas del ojo público.






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Por Hilda Cabrera

Cerebro en brumas o país de brumas o alarido que se silencia. ¿Cuánto más despierta el título de la más reciente obra de Eduardo “Tato” Pavlovsky? En la presentación de Sólo brumas se alude a lo monstruoso instalado en lo cotidiano y a la cotidianidad de lo monstruoso, de modo tal que el espectador no tiene escapatoria: se compromete ante el teatro de intensidades de Pavlovsky o lo desecha. Singulares en lo que le toca a cada cual como protagonista, Pavlovsky, Susy Evans, Mirta Bogdasarian y Eduardo Misch, dirigidos por Norman Briski, reponen esta obra este viernes en el Centro Cultural de la Cooperación, donde habrá funciones hasta mayo, cuando el equipo viaje a Francia, invitado al festival de teatro político que organiza el Centro Dramático Nacional de Dijon-Bourbogne. Un intervalo apenas para continuar en junio en el complejo de la calle Corrientes, donde fue estrenada en julio de 2008 con un recibimiento acorde a una pieza que descoloca. Experiencia a la que el elenco le pone palabras: “La aceptación fue en un momento muy fuerte; disminuyó después por el clima social y político, pero mantuvimos el interés del público hasta noviembre, final de la temporada”, puntualiza el autor, en diálogo con Página/12, junto a sus compañeros.

–¿El público se muestra reticente a la obra?

Eduardo Pavlovsky: –El tema no es agradable, sobre todo porque hoy nuestro teatro pasa por un “posmodernismo divertido”. En Francia me dijeron algo así cuando seleccionaron Potestad y Sólo brumas para el Festival Internacional Teatro en Mayo, de Dijon. Las seleccionaron por ser las únicas estrictamente políticas que encontraron. Las otras que hoy se ven están muy bien escritas, pero cuentan historias que pueden ocurrir en cualquier otro lugar; éstas, en cambio, son nuestras.

–En el programa de mano se recuerda una denuncia hecha en 2004, en la provincia de Tucumán, sobre el destino de los bebés que nacen con un peso inferior a 500 gramos. ¿Qué incidencia tiene este tipo de trabajo en una sociedad que victimiza a los niños y acepta que padezcan desnutrición, golpizas, violaciones o raptos?

Norman Briski: –No lo sabemos. Uno siente la imperiosa necesidad de decir desde su lugar aquello que se silencia, y que los gobernantes, políticos y la misma sociedad tratan de ocultar para dar una buena imagen del país.

E. P.: –Aclaremos que una obra no es lo mismo que una denuncia política, pero pienso que ciertos temas políticos pueden “distorsionarse teatralmente” para profundizar en el imaginario social del momento.

–¿Evaluaron la respuesta del espectador?

Mirta Bogdasarian: –En términos generales, y más allá de las particularidades de las personas que ven la obra, la gente sale impactada, pero de una manera rara, como si estuviera irritada. Lo que ve duele y lo entienden, pero no lo quieren recibir. Sé de espectadores que después lo repiensan y adoptan otra actitud: decodifican y se la bancan.

–No faltan escenas bravas, como el monólogo del personaje Eusebio. En este punto, ¿qué pueden decir de sus roles?

Susy Evans: –Cuando compongo a Pepi me olvido del público, y siento que lo que está sucediendo en escena no es tan dramático. Esto no me sucede con otra obra de Tato, Potestad. Ahí, pienso ¡pobre gente, qué dura es esta obra! En Sólo brumas estamos todos ahí, en el depósito, pero mi personaje se va a otro tiempo, a otro espacio.

N. B.: –Pepi intenta irse cinco veces de la obra.

S. E.: –Pero no llamo a eso evasión ni delirio: es una forma de conectarse poéticamente con la realidad. Y se da bien, porque soy así en la vida: intento irme a algún lugar aunque no lo logre. Paradojalmente me gusta este trabajo: es importante y no estamos solos.

M. B.: –Susy destaca el valor de nuestro trabajo como actores, valor que no está dado directamente por el discurso de cada uno sino por las emociones que atraviesan a los personajes. El mío, Pipi, padece por sus problemas personales, por la amiga a la que quiso y perdió, por no haber tenido novio... Cada uno saca conflictos que no están referidos puntualmente al tema que circula en la obra (la victimización de los niños). En ese depósito, donde la tarea es recibir las cunas con los bebés moribundos, somos parte de una maquinaria que nos hace sufrir miserablemente. Esto permite que la obra no sea panfletaria.

–¿Y que Eusebio, Pepi y Pipi sean tan contradictorios? A Pipi la perturba el ruido de las bolsas al caer...

N. B.: –Está claro que a ella le gustan los chicos. No está despojada de afecto por los bebés, pero ve su trabajo como algo que debe hacer.

Eduardo Misch: –Como dice Norman, hacen lo que se les pidió. Son parte de un sistema que busca silenciar esas muertes. Mencionábamos antes las muertes en Tucumán, pero las denuncias sobre chicos que mueren hoy diariamente en el país continúan, y mueren por causas evitables.

E. P.: –Escribí esta obra después de ver salir a una pareja y cuatro chicos de una “casita” de 2x2 instalada en Figueroa Alcorta y Pampa. Me dije: “No puede ser que vivan así”. Soy consciente de que ésta es una obra difícil, con la cual quisimos denunciar –aunque no de forma explícita– lo que sucedía en un hospital de Tucumán, donde los bebés que no llegaban a pesar 500 gramos eran llevados a un lavadero, y los chicos moribundos no eran registrados como nacidos y muertos, sino que se los dejaba morir como si nunca hubieran existido. Pero el espíritu de la obra, así como lo hemos tomado, es lúdico, en el sentido que el teatro le da a esta palabra. Mi personaje Eusebio no sabe bien quién es; si lo supiera tal vez no tendría ese discurso, hecho de retazos de lo que puede ser el discurso de un chico muerto de hambre o de alguien al que torturaron.

N. B.: –Hablamos de una sociedad adormecida, y creo que también los roles están adormecidos. Los personajes no se dan cuenta de lo que está pasando. Y si hacemos un paralelismo, esa dormidera la podemos ver hoy en las internas que se dan en todo tipo de organización, donde incluyo a los que gobiernan.

–¿Dormidera equivale a indiferencia?

N. B.: –La complejidad de los hechos que nos llevaron a estar como estamos nos adormecieron, y además nos lastimaron.

E. P.: –Eusebio, Pepi y Pipi son seres lastimados. La indigencia no interesa, no genera inquietud a los que están afuera de la pobreza, como sí la genera la inseguridad. Y menos interesan los chicos desahuciados. Si empezáramos desde la base, desde la infancia, y de manera total, como en otra época se ocuparon Perón y Evita, tendríamos más futuro como país. Ahora nos encontramos con tres o cuatro generaciones de chicos deteriorados, con padres también deteriorados, y entonces, cuando oigo lo que dice nuestra Presidenta sobre la pobreza, me doy cuenta de que sólo toca las palabras, porque no la ubica como el problema esencial del país. Esta realidad me llevó a escribir la obra, y encontré en Norman, y en todo el equipo, una coincidencia ideológica que lo hizo posible. Tenemos un intercomunicador, Osvaldo Saidón, que nos mira y charla con nosotros sobre los inconvenientes de trabajar con una temática horripilante. Me pregunto: ¿cómo no vamos a tener delincuentes juveniles si no nos ocupamos de nuestros chicos?

N. B.: –Hay organizaciones que se ocupan, pero eso no basta. Sabemos del deterioro de la educación, la salud pública y hasta el entretenimiento, que cuenta con gente que nos marca el ritmo de lo que supuestamente es arte. La injusticia anda por todos lados y sólo deja fantasmas.

–¿Como el hombre misterioso que aparece al final para definir la obra?

E. M.: –Ese es mi personaje, y el único que se modificó en este reestreno.

N. B.: –Pero no demasiado: antes era un hombre que llevaba anteojos negros y ahora es un médico que niega que haya chicos que mueren diariamente y de esa manera en Argentina.

E. M.: –En el original, mi personaje entraba a ese depósito y hacía uso del “efecto sorpresa”. Después se produjeron cambios. Eusebio, Pepi y Pipi empezaron a darse cuenta de qué lugar era ése y qué podía sucederles.

M. B.: –Nosotros, como actores, seguimos los lineamientos de la obra, pero hay algo que la completa y es el cuerpo y las particularidades de los que componemos cada rol.

N. B.: –Sería bueno decir que el teatro de Tato es dramaturgia para actores: no empieza ni termina como literatura.

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