miércoles, 4 de noviembre de 2009

DEL BOSCO


I

Dicen

que vivo

con la piedra de la locura enardecida

floreciendo

entre la Santa ignorancia

digo entonces:

“extírpenme los sesos

cómanlos como amuleto

y díganle a Dios

que aún no he muerto”



II

Vístanme de santo

con la sed de los muertos

y alábenme,

llévenme en sus hombros

al mismísimo cielo

cárguenme

en sus curvas espaldas

pisen espinas crujientes

tengan la fe perforada

de tanto pecar

y recen

que de tanto rezar

el mundo se ha puesto en llamas



III

Miren al pueblo

que está amontonándose

en la gloria del juicio final

entre las nubes invernales

el pueblo está

derramando sangre

sobre el juicio

de los hombres sin piedad



IV

Bajo tierra

los labradores

y las damas de labores

mas arriba

un poder de oro y voces celestiales

mientras suenan

las campanas en mi espalda

mientras sostengo

un poco

el pincel onírico

el sentido biblico

el ojo sagaz

el verbo… tan predicado



V

Un cuervo y un cordero

yacen

entre el verde intenso

todos los seres

nacen de huevos

pero hasta los juglares

dicen que no hay fiesta

y yo tan solo veo

algunas risas desnudas

que se acuestan a mi lado

mientras una mujer

besa dragones desatados



VI

Los ángeles

anuncian nuevas prédicas

los cuerpos mutilados

se confunden

en el infierno

de ánforas

cuchillos y borrachos

de gemidos y castigos

de corceles carbonizados

mientras se cocinan

religiosamente

los niños y los sapos.



VII

Adan y Eva

se besan

con los pies

a través de la hierba

y el hombre

fruto del hombre

come de la hembra

fruto de la tierra

bebiendo

en dicha infantilmente lujuriosa

y el agua

bendita

inventa el paraíso

mientras habito

el alma del universo

en el jardín

de lo eternamente delicioso

2 comentarios:

Pablo dijo...

hermoso. de verdad bellisimo. Y que fino. Que precisas las palabras y que improvisado se deja ver. Casi como si lo fuera. Como si fuera la primera vez que se dice.

Me gustó mucho tu blog.

Xaj dijo...

Oh El bosco.

Esos puntos en los que el arte te marca el delgado límite entre el cielo, el infierno y toda nuestra tierrita que muerde ambos márgenes. Ese jardín de los presentes, esas flores a medio morir.

Saluditos Coni.

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